Prestigioso Premio Nobel Desenmascara definitivamente la Teoría de la Evolución

Un par de años atras, en las listas que apareceren periódicamente sobre los cien descubrimientos científicos importantisimos que cambiaron el mundo, salía el nombre del Nobel en química, el estadounidense Richard E. Smalley.

Un par de años atras, en las listas que apareceren periódicamente sobre los cien descubrimientos científicos importantisimos que cambiaron el mundo, salía el nombre del Nobel en química, el estadounidense Richard E. Smalley.

Ese hombre estudió química en la Universidad de Michigan, y obtuvo el doctorado en la Universidad de Princeton donde fue profesor de dicha materia en la Universidad de Rice en Houston, hasta su muerte en el 2005.

Junto al colega, Robert Curl, juntos lograron sintetizar una forma estable del carbono después del diamante y el grafito que lo denominaron “fulereno”. De ahí que en 1996 se les otorga, a él y a dos de su compañeros, el Premio Nobel de química por dicho descubrimiento.

Smalley logró diversos avances importantes en el campo de la nanotecnología (disciplina dedicada al diseño y manipulación de la materia, a nivel de átomos y moléculas, con fines industriales o médicos). Sus descubrimientos fueron utlizados para el desarrollo de teléfonos celulares, computadoras y otros aparatos electrónicos debido a la alta resistencia de nuevos materiales que fueron descubiertos.

Sobre todo, una de las estructuras moleculares con las que él trabajó, era esférica, hueca y formada por piezas geométricas como el balón de futbol, que está siendo investigada hoy para usarla como recipiente con el fin de introducir medicamentos a nivel celular y así luchar contra el cáncer y otras enfermedades. Luego de su muerte, el Senado de los Estados Unidos aprobó una resolución que honraria al Dr. Smalley considerado como “el padre de la nanotecnología”.

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En todos estos méritos académicos, hay algo en la vida de este gran científico que en ocasiones suele pasar desapercibido. Durante toda su existencia fue agnóstico y defensor de las ideas de Darwin, pero pocos años antes de morir empezó a estudiar meticulosamente como había hecho siempre las propuestas del Diseño inteligente.

Y llegó a la conclusión de que el evolucionismo ya no podía sostenerse frente a los últimos descubrimientos científicos. Y empieza a experimentar sentimientos de enfado por haber estado engañado por muchos años. Su esposa explica que le oía refunfuñar en su despacho diciendo que la evolución era mala ciencia.

Y precisamente su rechazo del darwinismo lo condujo a rechazar también el agnosticismo. Abrazó la fe cristiana influido por la evidencia del diseño de la vida y el universo. Emplea la mente analítica y racional, que había usado siempre para estudiar las entrañas de la materia, y en la investigación del cristianismo el milagro de la fe brotó con fuerza en su alma.

De esa manera en el caso del Dr. Smalley, la abrumadora evidencia de diseño en la naturaleza está siendo hoy un factor determinante para convencer a muchas personas de la existencia de Dios, porque una creación exige un Creador.

El padre de la nanotecnología es uno de los miles de científicos cuyas vidas fueron cambiadas como resultado de la evidencia natural. Como dijera el apóstol Pablo, las cosas visibles apuntan claramente al Dios invisible.

Fuente: Protestante Digital

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