Estrella de la UFC deja el ring para dedicarse a trabajar como Misionero

Luego de superar una adolescencia marcada por la depresión e intentos de suicidio, el estadounidense Justin Wren comienza una exitosa carrera en MMA profesional. Pero, su vida se transformó después que fue tocado por Cristo...

Luego de superar una adolescencia marcada por la depresión e intentos de suicidio, el estadounidense Justin Wren comienza una exitosa carrera en MMA profesional. Pero, su vida se transformó después que fue tocado por Cristo.

“Mi comienzo no fue como un gran luchador. Yo era terrible. Pero un entrenador vio algo en mí y nunca se dio por vencido. Yo me estaba convirtiendo en uno de los mejores y gané varios campeonatos estatales y nacionales”, recalco al sitio de la revista Christianity Today.
Luego de sufrir una lesión en una liga, le toco tratarse con analgésicos fuertes para aliviar el dolor. Esos remedios no sólo eran para aliviar el dolor físico, sino también la depresión que no había sido curada, desde la adolescencia.

Pero, su popularidad en la comunidad de MMA fue creciendo, así como tambien sus vicios. Justin empezo a consumir altas dosis de alcohol y cocaína. “Dividía el tiempo entre la lucha, la formación y el uso de drogas. Hasta hoy, tengo problemas de memoria por las secuelas de los narcóticos”.

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“Mi vida se derrumbo cuando me expulsaron de unos de los mejores equipos de combate del mundo por las drogas.

Mi sueño de infancia se convirtió en una pesadilla viviente”, afirmo.

Muchos decidieron dejar a Justin en los vicios, pero su amigo, Jeff, siguió insistiendo en ayudarlo. Se comprometió a entrenarlo por las mañanas y lo invita a formar parte de un retiro de hombres cristianos.

Luego de unos días de retiro, Justin señalo en una oración: “Dios, yo soy un adicto a las drogas y borracho. Soy un mentiroso y un tramposo. Tengo muchas cosas que quería ser, pero estoy todo en lo que no quería ser. Dios, he hecho daño a todo el mundo. No quiero hacer daño a nadie más. No quiero hacerme daño. Desesperadamente te necesito en mi vida”.

“Y mientras oraba, sentí que Dios me llevó a él. Parecía que algo finalmente me estaba liberando. Yo fui libre. Todas las cadenas emocionales de la depresión, toda esclavitud, simplemente se rompieron. Al mismo tiempo, sentía los brazos de Dios a mi alrededor, como un padre que abraza a su hijo”, recordo.

Un llamado a ser misionero

Justin fue ayudado por Jesús para superar la depresión y las adicciones, y sus objetivos de vida cambiaron. “Quería mucho más que la fama en MMA, yo quería servir a Dios. Empecé a trabajar como voluntario en algunos ministerios y en las cárceles, compartiendo mi historia a la gente”, recalco Justin.

También sintió que tenía que descansar de la MMA. “Me encantaba el deporte, las tentaciones eran demasiado grandes. Pero si yo no peleo, no sé qué hacer en la vida”. En su desesperación, oró, “Dios, yo soy tuyo. ¿Hay algo que quieres que haga? Deseo hacer tu voluntad, y no la mía”.

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Entonces Justin tuvo una visión con niños y ancianos desnutridos. “Yo no sabía quiénes eran estas personas, pero sabía que tenía que ayudarlos. Fui a la Biblia en Isaías 58 y mis ojos se fijaron en los versículos 6-12, que habla del corazón de Dios por los pobres y oprimidos. Este pasaje ardía como un fuego en mi corazón”, afirmo.

Luego de compartir los detalles de su visión a su pastor, Caleb, inmediatamente supo que las imágenes describían una tribu pigmea en el Congo. Con su ayuda, Justin se contacto con la Universidad Shalom, una escuela cristiana congoleña dedicada al servicio de los pigmeos respectiavmente.

Para poder entender cómo vivían los pigmeos, y convertirse en un misionero, Justin vivió con ellos por un año. “Dormía en una choza de ramas y hojas, comí su comida y sufrí de la misma enfermedad. La malaria casi me mata. Pero me importaba cómo eran las cosas difíciles, me sentía más en casa que en el deporte”, señalo.

Luego de un paréntesis por cinco años como misionero, Justin vuelve a la MMA con el fin de recaudar dinero para la organización Fight For The Forgotten, con el unico objetivo de ayudar a los pigmeos. “La voluntad de lucha sigue ahí, pero ya no estoy luchando con mis demonios internos. Estoy luchando para cumplir el llamado de Dios en mi vida”, alego el misionero.

Fuente: Noticia Cristiana

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